domingo, 8 de abril de 2012

Sueños


Siempre ha habido días en los que nos hemos sentido más fuertes, y otros con una devilidad que nada conseguía animarnos. Esos días, siempre hemos querido estar solos, sin compañía ninguna para así podernos lamentar sin que nadie se preocupe por nosotros. Entonces, tomábamos una taza de café para no dormirnos y así poder contemplar el cielo estrellado de la noche. Dicen que da buena suerte, y nunca está de más intentarlo. También se cuentan muchas historias sobre el resto de café que se queda en la taza una vez que ya hemos terminado. Según la forma que tenga, tiene unas predicciones que solo se repiten una vez en la vida. Te dan la señal para que te animes, aunque no siempre son buenas. Pero, aunque sea algo malo, siempre se aprende de ello. Así no volveremos a cometer los mismos fallos. Cuando ya tomamos la taza, nos quedamos mirand el cielo, y pensamos que hemos tenido muchísima suerte de haber nacido. Entonces, es cuando aparecen los sueños. Esas cosas que tanto deserías cumplir. Poco a poco, vas entorneciendo los ojos. Vas teniendo más y más sueño. Hasta, que te quedas dormida y todos tus deseos se hacen realidad. Para poder conseguirlo, simplemente hay que dejarse llevar.

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